Las historias paranormales de mi mamá

Relato según ella.

Habíamos ido el día domingo a las 9 de la mañana para esperar al Papa, que da la misa al mediodía. La misa del Papa fue algo aburrida, pero valió la pena verlo en su balcón.  Llovió, nos mojamos, nos secamos, después fuimos a comer, nos fuimos a descansar, y al otro día regresamos al Vaticano. Fuimos al museo del Vaticano, vimos todas las cosas, si quieres ahí agrégale lo interesante del museo del Vaticano que encuentres en internet, que yo ni me puse a leer tanto sobre este. Me gustó la capilla, porque te quedas así viendo todas las pinturas de arriba. No es tan lujoso por todos los lados, nomás lo de arriba. No te dejan tomar fotos. Todas las fotos que tenemos de ahí las sacamos tipo: como que te haces la tonta en el museo del Vaticano checando mensajes pero en realidad estás sacando fotos. Después de ir al museo fuimos a buscar agua bendita porque nos vendieron botellas vacías como souvenir. Entonces nos acercamos mucho a una iglesia porque una compañera decía que por ahí había agua bendita, más no había. De todas maneras sentí curiosidad por la iglesia principal del Vaticano, que es la iglesia de San Pedro, y mis compañeras se metieron a una tienda para buscar la dichosa agua bendita, yo me quedé adentro de la Iglesia. Yo estaba tomando un video de la iglesia cuando de pronto sentí que alguien me tocó la espalda, por debajo de la chamarra. No fue un dolor de espalda, no fue un jalón de espalda, no sufro de dolores de espalda, no he sentido la espalda lastimándome jamás, y esta vez sentí que me tocaron la espalda de un lado para otro, luego de arriba para abajo, y luego que una mano se posaba sobre ella. Me volteé y notaba que no fue ninguna de mis compañeras porque mis compañeras estaban en la tienda, estaba esperando un reclamo de algún guardia por entrar a un lugar prohibido, ya que no había ningún otro turista pero no había nadie cerca de mí. Esto sucedió en la plaza de San Pedro, enfrente de la iglesia del Vaticano.


-Seguramente fue Satanás.


- No, porque fue en el Vaticano.


-Ah, bueno. Ahora cuéntame sobre otra de tus historias perturbadoras porque esta no fue tan inquietante.


- Me han llamado por mi nombre dos veces. Una vez fue afuera del Hospital Tehuantepec. Yo sentí que era la voz de la hija de la señora Piedad. La señora Piedad tuvo una hija que murió de leucemia, apenas tenía como siete años. Era mi amiguita. Cuando fuimos a visitarlo al panteón se nos apareció un sapito, sentía que era su forma de despedirse más una vez sentí que también me llamaba. Fue un día que me habían mandado por el pan. Había una panadería aquí a la vuelta por donde están unas oficinas, y yo iba por el pan a las 10 de la noche. Era otro México. Cuando paso por enfrente del hospital me hablaron por mi nombre, Araceli, pero era una niña chiquita, la voz era muy similar a la de mi amiguita. Me metí al estacionamiento…


- No sobrevivirías en una película de terror


- No, la verdad no. Bueno, como decía, antes no estaba cerrado el estacionamiento del hospital.  Estaban las puertas abiertas todo el tiempo y no había policías, nada. Me metí al estacionamiento, fui y busqué me asomé y no había nadie, y dije “ Madres, no hay nadie” y que me voy corriendo hasta el departamento. La segunda vez que me hablaron fue en Oaxaca y escucho una voz diciendo “Araceli”. Entonces me pongo a gritar “¿Qué pasó?”, luego  le pregunté a tu abuelita que si me había hablado pero dijo que no.Otra cosa paranormal pero hermosa fue cuando le dije a tu abuelita Carmen después de que falleciera: “Dame una señal de qué me estás escuchando” y que la foto de tu abuelita con tu hermana y conmigo se cayó. Yo la dejé en una bolsa de plástico, ¿ te acuerdas? La foto estaba en el vestidor de nuestra casa en Quintana Roo, ahí estaba la foto. No hay manera de que el viento la haya tirado porque estaba en la bolsa de plástico y lejos del borde. 


La última fue cuando tu abuelita Pla se estaba quedando aquí en ese sillón, porque tú eres tu tía Capi tuvo un infarto. Cuando nos fuimos a dormir, de repente me levanté así medio dormida y tu papá se despertó, iba al baño, pero yo vi pasar una niña de una estatura similar a la de tu hermana y le digo a tu papá: “Checa que quiere la niña, si quiere agua o qué quiere”. Tu papá responde: ¿Cuál niña?. Y le mencioné que aquella que ya se fue al baño. Tu papá voletó y fue para allá y todo, se regresó y me dice: “No, no hay ninguna niña”. Bueno, ya me me quedé dormida y ya hasta el otro día pensé: “Chihuahua, ¿ pues qué niña fue?” Y le digo a tu abuelita, quien menciona que ella traía una niña pegada porque ella también la vió.  Y bueno, y te sabes la historia de tu abuela…


-Sí, bueno, pero solo quería conocer tus historias.

Aquí las fotos del Vaticano que tomó mi mamá:


















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