Монте-Кристо sub. Español Acto 1
Acto 1
Baile de máscaras
Bertuccio:
¡Baile de máscaras del conde de Montecristo!
¡Una gran bienvenida por parte del Conde de Montecristo!
¡Toda la alta sociedad está con el Conde de Montecristo!
¡Aquí están el "Paris Nouvelle" y el "Daily Telegraph"!
Beauchamp:
¿Lo ha escuchado? ¡El Conde de Montecristo!
¡Baile de máscaras del Conde de Montecristo!
¡Una gran bienvenida por parte del Conde de Montecristo!
Aquí está toda la élite y la prensa ¡Oh, sí! Conde...
Coro:
¡Baile de máscaras del Conde de Montecristo!
¡Una gran bienvenida por parte del Conde de Montecristo!
El Conde de Montecristo tiene a toda la élite.
El Conde de Montecristo tiene a toda la clase alta.
¡El Conde de Montecristo tiene a todo París!
¡Baile de máscaras de Montecristo!
¡Una gran bienvenida por parte del Conde de Montecristo!
El Conde de Montecristo tiene a toda la élite.
El Conde de Montecristo tiene a toda la clase alta.
¡El Conde de Montecristo tiene a todo París!
Beauchamp:
Conde misterioso, Conde asombroso.
Conde sensacional.
Apareció de repente, apareció recientemente,
de repente, como un milagro.
Increíblemente rico.
¡Un impecable aristrócata!
¡No se sabe quién es, no se sabe porqué,
ni de dónde vino!
Coro:
Conde misterioso, Conde asombroso.
Conde sensacional.
¡No se sabe quién es, no se sabe porqué,
ni de dónde vino!
Beauchamp :
Bueno, entre estos velos...
Velos, mantos, kimonos.
¿Quién será el más rápido?
¿Quién será el más rápido?
De nosotros en adivinar. (Quién es el Conde)
Él ha llamado la atención de la sociedad...
¡La sociedad ha sido desafiada!
¡Yo siento que habrán, siento que habrán
muchas sorpresas hoy!
Coro:
Pues no sin ninguna razón, no sin razón, no sin razón
¡Comenzó una mascarada!
Pues no sin ninguna razón, no sin razón, no sin razón
¡Comenzó una mascarada!
¡Comenzó una mascarada!
Ponte tu capa, ponte tu sombrero;
cubre tu rostro con una máscara.
Y uno tras otro iremos por la escalera
al carnaval a jugar con la... ¡Ruleta!
(La ruleta) Girará, nos premiará.
Girará a toda velocidad.
Sólo recuerda: en la mascarada
tu destino está en tus manos.
Date la vuelta y actúa, no esperes al clímax.
No pierdas tu suerte.
Deja que el fracaso llegue a alguien más;
¡y no lo intentes salvar!
Beauchamp:
Tu miedo a los errores, tu miedo a la visibilidad.
Tus lágrimas ingenuas, tu vergonzoso pecado.
No te preocupes por ellos, estarán escondidos bajo la máscara.
¡Ya estás listo para tener éxito!
Coro:
Sé audaz. Oculta tu timidez.
Baila de principio a fin.
Todos recordarán tu brillante figura
más no recordarán tu rostro.
Sé audaz. Oculta tu timidez.
Baila de principio a fin.
Todos recordarán tu brillante figura
más no recordarán tu rostro.
Ponte tu capa, ponte tu sombrero;
cubre tu rostro con una máscara.
Y uno tras otro iremos por la escalera
al carnaval a jugar con la... ¡Ruleta!
Bertuccio:
¡Su señoría, el Conde de Montecristo!
(Aparece Montecristo enmascarado)
Mercedes:
Edmundo... ¡Edmundo!
(Montecristo se da la vuelta)
Mercedes:
Edmundo...
(El baile desaparece)
Bertuccio:
Ella exclamó "Edmundo". Edmundo Dantés desapareció hace veinte años, se fue, ya no hay necesidad de recordar ese nombre...
La memoria viva de los días pasados
Bertuccio:
Parece claro, para todos en la Tierra,
Que después del otoño llega el invierno
y después de primavera llega el verano.
Todo tiene su propio turno y tiempo.
Todo tiene su propio turno y tiempo...
Había algo que brillaba, ardía y quemaba.
Bueno, pues ya no existe. Se desvaneció, se enfrió, ya pasó;
se fue, ya no volverá a aparecer.
Es inútil afligirse y arrepentirse.
Es en serio... Ya no te arrepientas.
Sin embargo, en tu alma,
los recuerdos pasados volverán.
Esos pensamientos vuelven por pura casualidad.
Regresan las preocupaciones y culpas.
Todo eso que fue hace mucho tiempo.
Todo eso vuelve por pura casualidad.
Vuelven los recuerdos del pasado
y no hay nada que lo evite.
Ya no puedes arreglar nada de todos modos.
Ya no puedes librarte de los problemas.
Y no vale la pena esperar un milagro.
¡No esperes que sea abril en enero!
¡No! No esperes un milagro...
Sin embargo, en tu alma,
los recuerdos pasados volverán.
Esos pensamientos vuelven por pura casualidad.
Regresan las preocupaciones y culpas.
Todo eso que fue hace mucho tiempo.
Todo eso vuelve por pura casualidad.
Vuelven los recuerdos del pasado
y no hay nada que lo evite.
Ya no puedes arreglar nada de todos modos.
Ya no puedes librarte de los problemas.
Marsella, hola a tí.
(Aparecen los marineros)
Mercedes:
Edmundo, mi capitán.
Vuela, vuela en una ola espumosa.
Edmundo ¿Tu océano te dejará volver conmigo?
Edmundo... Tú, que vienes de tierras lejanas..
¿Qué es lo que trajiste para nuestra boda?
Pronto estaremos parados en el altar
vestidos de blanco para la celebración
¡Espero que sea mañana! Mi... Edmundo
Edmundo:
¡Marsella! ¡Hola a tí!
Mi costa de la felicidad, mi patria.
¡Marsella! Tú me criaste.
No lo he olvidado, día y noche, ¡Me esperaste!
¡Marsella! Mi querida tierra...
El sueño de oro, la ciudad mágica.
Cuanto más me adentro al mar, es cuando más me llamas.
¡Y es cuando más te quiero ver a tí, Marsella!
¡Hola! ¡Hola a tí!
¡Mi amor, mi Mercedes, mi vida!
Mercedes:
¡Hola! ¡Hola a tí!
¡Oh, mi Edmundo, mi luz y alegría, mi vida!
Fernando:
¡Edmundo en tus manos está!
El amor de toda mi vida...
Fernando, Edmundo y Mercedes:
Sabemos, sabemos que desde ahora...
podremos volver a esta hora y este día
Siempre que queramos...
Te lo pido, no te apresures.
(El cielo se torna gris)
Fernando:
Mi sangre está caliente, mi voluntad es fuerte.
Soy jóven y valiente.
Aunque aún siga en mis primeras primaveras
¡Mi alma ya es fría!
Siempre estoy de pie como si fuera obligado,
siempre con los ojos escondidos.
Por ello tengo tanto derecho como los otros de
recibir el amor y la buena suerte.
¿Por qué?, ¿Por qué fue perdonado
de los huracanes y tormentas?
¿Por qué no lo mataron en una taberna
en algún lugar de Singapur?
El trabajo del Señor es maldecirme y regañarme.
¡Pero Él sabe una cosa!
Que esta boda no se hará, esta boda no se hará.
¡No se hará esta boda!
Te lo pido, no te apresures.
Entiende que te amo...
Y no me rendiré ante nadie.
Nadie te tendrá
Te lo pido, no te apresures.
Piensa en tu destino.
No rechaces mi amor...
¡Mi amor es eterno!
No importa lo que pase, yo siempre seré prohibido de sueños y esperanzas.
¡Por eso tengo el derecho de obtener esas comodidades no importando cómo las consiga!
El tribunal celestial me debería hacer justicia pero se rehusa.
De todas formas no me rendiré ante él.
¡No quiero! ¡No puedo! Lo odio...
Te lo pido, no te apresures.
Entiende que te amo...
Y no me rendiré ante nadie.
Nadie te tendrá
Te lo pido, no te apresures.
Piensa en tu destino.
No rechaces mi amor...
¡Mi amor es eterno!
Te lo pido, no te apresures.
Entiéndelo. Él es un marinero.
Él es un marinero, tiene ríos, mares,
muchas tierras por explorar.
Y yo estoy en tierra, mi tierra;
contigo, mi amor, ¡Eres mía!
Te lo pido, no te apresures.
Entiende que te amo...
Y no me rendiré ante nadie.
Nadie te tendrá
Te lo pido, no te apresures.
Piensa en tu destino.
No rechaces mi amor...
¡Mi amor es eterno!
¡Ví a Napoleón!
(Aparecen Mercedes y Edmundo)
Edmundo:
¡Ví a Napoleón!
Mercedes:
¿Enserio?
Edmundo:
En la cabina, en privado. Fuimos a buscar agua a la isla de Elba y él... Vino a verme.
Mercedes:
¿Por qué?
Edmundo:
Él quería que entregara una carta a un conocido suyo en agradecimiento por un favor que le hizo hace mucho tiempo.
¿Te imaginas cuántas personas estaban a su alrededor?, y él se acuerda de cada uno de ellos; tal talento no lo tienen todos
Mercedes:
Es que es el Emperador.
Edmundo:
¡Y yo el Capitán!
Mercedes:
Eres mi Napoleón.
Edmundo:
Tú eres mi Francia. Tú... Eres mi Francia, la única en el mundo. Y sin enemigos como los que tiene él (Napoleón) ... ¡No existirías!.
Mercedes:
Pero no hay nadie...
Sólo tú y yo
(Fernando aparece de detrás del escenario)
Fernando:
¿Él es tu Napoleón? No es un buen ejemplo para él...
(Napoleón) Era un emperador temerario, un villano despiadado, un malvado tirano.
Bueno, de ser así, Edmundo.. ¡Estás acabado!
Tengo un informe. El capitán Dantés es un malvado traidor. Él se oculta de la autoridad para contactar con Bonaparte, quien envía cartas a través de él desde el cautiverio hasta las direcciones secretas.
Es un patriota francés...
La boda... No se hará.
Por tierra y por mar
Mercedes:
Dime, mi querido amigo,
¿dónde has estado tanto tiempo?
¿Qué viste al otro lado del mar?
¿Qué es lo que viste?
Edmundo:
Dí la vuelta, mi querida amiga,
pues de de todos los mares en los que navegué;
no ví nada, nada mejor que tú.
Edmundo y Mercedes:
Por tierra y por mar,
en los sueños y en la realidad.
Yo siempre iré a ti,
yo siempre a ti iré.
En un camino abandonado;
tanto en rezos como en delirios.
Yo siempre iré a ti,
yo siemore a ti iré.
Mercedes:
Dime, mi querido amigo,
tú, que estabas más allá de lo azul.
¿Cómo no te perdiste por el camino?
¿Cómo volviste a tu hogar?
Edmundo:
Durante mi ruta marítima
había una estrella guía.
Eras tú, Mercedes, mi amor.
Tú me guiaste e iluminaste.
Sobre pasto sin cortar,
¡yo iré a ti!
Mercedes:
Tanto en el rezo como en el delirio
¡Yo siempre a ti iré!
Edmundo:
Por tierra y por mar,
en los sueños y en la realidad.
Yo siempre iré a ti.
Edmundo y Mercedes
yo siempre a ti iré.
En un camino abandonado;
tanto en rezos como en delirios.
Yo siempre iré a ti,
yo siemore a ti iré.
A tí...
Boda:
(Salen los bailarines)
Coro:
Mira, mira a toda la multitud.
Dime, ¿de dónde son y a dónde van?
Dime, ¿Quiénes se dirigen a la iglesia?
Son el novio y la novia ...
Son el novio y la novia...
El novio y la novia... ¡Que se casarán!
¡Vamos a divertirnos y a bailar!
¡Nadie en esta agitada noche irá a la cama!
¡Vierte, vierte, vierte, vierte el vino!
¡Hemos esperado estas hermosas celebraciones por mucho tiempo!
En primavera el corazón se acelera una y otra vez.
En todas las mentes sólo hay una cosa: ¡Amor, amor, amor!
En primavera el corazón se acelera una y otra vez,
y se repite lo mismo todo el día:
¡Amor, amor, amor, amor, amor, amor!
Una linda pareja va por el pasillo.
La novia es preciosa, el novio es apuesto.
Ambos ya tienen su destino sellado.
Hoy son novio y novia...
Hoy son novio y novia...
Pero, mañana por la mañana,
¡Son marido y mujer!
¡Vamos a divertirnos y a bailar!
¡Nadie en esta agitada noche irá a la cama!
¡Vierte, vierte, vierte, vierte el vino!
¡Hemos esperado estas hermosas celebraciones por mucho tiempo!
En primavera el corazón se acelera una y otra vez.
En todas las mentes sólo hay una cosa: ¡Amor, amor, amor!
En primavera el corazón se acelera una y otra vez,
y se repite lo mismo todo el día:
¡Amor, amor, amor, amor, amor, amor, amor, amor, amor, amor, amor, amor, amor, amor, amor, amor!
Arresto
Monsieur Villefort:
¿Capitán Dantés?
Edmundo:
¿Sí? ¡Soy yo!
Villefort:
Está arrestado.
Coro:
¿Qué sucede?
¿Qué pasa?
¿Qué sucede?
Villefort:
Aquí hay una orden de arresto bajo sospecha de traición.
Coro:
¿Qué pasa?
¿Por qué?, ¿por qué?, ¿por qué?
Edmundo:
Pero le juro... Soy inocente.
Villefort:
Aquí dice: "Bajo sospecha". Es sospecha, todavía no es un crimen. Si esto es un malentendido, podrá volver a casa hoy.
Edmundo:
Sí, pero...
Villefort:
(Interrumpe a Edmundo)
Por favor, sígame.
Mercedes:
¡¿Cómo se atreve?!
Villefort:
Mademoiselle, perdóneme.
¿Pero qué puedo hacer? Es la ley.
Coro:
"Bajo sospecha", dijo: "Bajo sospecha",
eso significa que aún no es culpable.
Solamente es un malentendido.
Bueno, claro, ¡un horrible malentendido!
Él estará bien. Las autoridades se darán cuenta.
Apuesto a que volverá a casa esta noche.
Es un error, ¡Eso es todo!
¡Apuesto a que volverá!
¿Pero, y si no? ¿Y si no?
¿Y si no? ¿Y si no?
¿Y si no?
¡Eso es imposible!
Mercedes:
Edmundo... Mi capitán...
Espera un poco más y la niebla se disipará.
Edmundo, te esperaré.
No te desanimes, no te entristezcas, mi capitán...
Edmundo...., Te esperaré..
Siempre te esperaré.
No importa a dónde tus velas sean arrastradas por el viento del destino, yo siempre te esperaré, mi Edmundo.
Mercedes: No...
Edmundo: ¡Mercedes!
Mercedes: Fernando...Tengo miedo.
¡Tengo miedo!
Interrogatorio:
Villefort:
¿Tiene enemigos, capitán?
¿Tiene enemigos, capitán?
Porque uno de ellos, capitán,
tiene una rabia enorme hacia usted.
Aquí, ¡mire su denuncia!
¿Quién denunciaría esto sobre usted?
Comunicación con el dictador... ¿Qué tipo de broma es?
Edmundo:
Sí, pero no hay ningún error
Villefort:
¿No hay ningún error?
Edmundo:
¡Pero no se trata de traición!
Fuimos a buscar agua a la isla de Elba.
La verdad es que, por un minuto,
¡Él!, Bonaparte, vino a mi cabina.
Pidió que entregara una carta
a algún conocido o amigo suyo
en agradecimiento por un viejo favor.
Villefort:
¡Oh, Dios mío! Eso es todo...
Y usted aceptó su encargo amablemente.
¡Pero alguien se enteró y decidió perjudicarle!
¿Tiene la carta?
Edmundo:
Sí. Aquí hay una carta para el señor...
Noritier.
Villefort: Una carta para el señor Noirtier...
Una carta para el señor Noirtier!
¿Una carta para el señor Noirtier?
¿Buscaste, encontraste al destinatario?
¿Vió a alguien con ese nombre?
Edmundo:
No tuve tiempo, me arrestaron.
Villefort:
¡Muchas gracias por su amabilidad!
Pues Noirtier me es familiar,
yo mismo le daré el mensaje
¡E inmediatamente se olvida de ello!
Bueno, como puede ver, existe gente como su enemigo.
Por eso nunca confíe en nadie, capitán
Le pediré que espere por ahí...
¡ Qué memoria tiene Napoleón!
¡Qué tonto era yo en ese tiempo!
¡Un idealista, un cachorro entusiasmado!
¡Ni siquiera recuerdo cómo es que le ayudé!
¡Ya no hay Noirtier, sólo es Villefort ahora!
¡Habrá una gran conmoción, una jauría será desatada!
Si se enteran que Bonaparte me escribió...
¡ Vendrá gente de todas partes a decirmen
"Alguien recuerda a Noirtier...
Napoleón".
Veredicto
Villefort:
Edmundo Dantés, el criminal más peligroso.
Cometió las atrocidades más atroces para la ley, el trono y el pueblo.
Él confesó, sin esconder nada.
Será condenado a un tiempo en prisión... Indefinido en los calabozos del castillo de If.
Edmundo:
¿Qué?
¡¿Qué?!
Aria del espíritu del castillo del If
Espíritu:
Muros oscuros, bóvedas tétricas, es el final del camino.
El Sol vivo y su luz de la libertad se han olvidado.
Solo quedan las maldiciones, el eco de los lamentos y tus gritos moribundos.
Los cuales, detrás de los muros de granito, ¿Crees que se oyen?
Tu voz, tu rostro y tu nombre quedaron solamente en tu memoria
Pues, después de tu tiempo, serán borrados para siempre
Te debes preocupar por una cosa; pues irás desde tu prisión
a la luz del salon de Dios al final de tus días.
Ahí, al final del abismo, se abrirá el libro de la vida.
Te esperará, en el juicio celestial, ¡Un veredicto terrible!
Ahí, al final del abismo, se abrirá el libro de la vida.
¡Te esperará, en el juicio celestial!
Coro:
Un veredicto terrible... Un veredicto terrible... Un veredicto terrible.
¡Oh, mi señor!
Fernando:
¡Oh, Señor!
Perdone mi pecado..
¿Pero qué supuso que debía hacer?
Cuando su amor, su luz y su sonrisa;
todo, todo era para él.
¿Y tuve que ceder ante ello?
Perdóneme por no sucumbir...
Villefort:
¡Oh, Señor!
Perdone mi pecado...
¿Pero qué supuso que debía hacer?
Cuando mi carrera, mi éxito
y toda mi vida estaban en juego.
Uno de los dos debía caer.
Perdóneme por lo que le sucedió...
Fernando y Villefort:
¡Oh, Señor!
Perdone mi pecado.
Deme al menos una excusa antes de que vaya al cielo.
Oh, Señor.
¡No me diste otra opción!
Villefort/Fernando:
Y exactamente eso haría cualquiera./ Y exactamente eso haría cualquiera.
Cualquiera que estuviera en mi lugar./ cualquiera que estuviera en mi lugar.
Fernando y Villefort:
Estos tiempos nos han hecho ser así.
Villefort/ Fernando :
Y exactamente eso haría cualquiera./ Y exactamente eso haría cualquiera.
Cualquiera que estuviera en mi lugar./ cualquiera que estuviera en mi lugar.
Fernando y Villefort:
Estos tiempos nos han hecho ser así.
Oh, Señor...
Oración de Mercedes
Mercedes:
Como si vieras el sol brillante...
Como si vieras el mar tranquilo...
Sonríe, no estés triste.
Pues este mundo no puede existir
sin problemas, sin maldad y sin dolor.
Dios mío, no lo abandones...
Con nuestra fe y amor
ante el cielo y ante tí...
Tú sabes que estamos limpios...
¡Oh, Dios mío!
No lo abandones.
¡Te invoco! ... Con mi vida.
Dame esperanza, ¡disipa mi tristeza!
!¿Acaso no es posible tener felicidad y amor sin dolor y sin lágrimas en las noches!?
¡Oh, Dios mío!
No lo abandones
¡Te invoco con mi vida!
Dame esperanza, disipa mi tristeza...
Dios, ayúdame.
Dios, sálvame.
Mi querido, te esperaré...
Te esperaré...
Carta del Procurador
Fernando:
Mercedes, traigo malas noticias...
Mercedes:
Leélas
Fernando:
El Procurador respondió a nuestra demanda...
Mercedes:
!Leélo!
Fernando:
Mercedes...
Villefort:
En respuesta a su carta, debo informarles... Que el acusado, Edmundo Dantés, estaba siendo trasladado a prisión cuando intentó escapar...
Mercedes:
¿Intentó escapar?
¡Intentó escapar!
Villefort:
Y murió.
Mercedes:
No.. no lo creo...
Villefort/ Fernando:
Él murió./ Él murió.
Él murió./ Él murió.
Intentó escapar.../ Intentó escapar...
Y murió./ y murió.
Mercedes:
¡No lo creo!
Villefort/ Fernando:
Ya no hay necesidad/ no hay necesidad
de rezar y esperar./ de rezar y esperar.
Intentó escapar/ intentó escapar...
Fernando:
Y por esa razón, murió. Nunca volverá, nunca, nunca más...
Nunca más...
Mercedes:
No lo creo... No.
En prisión
Edmundo:
Doscientos treinta y tres.
Doscientos treinta y cuatro...
Ella se olvidó de mí.
No, ella...
Bertuccio:
Ella se casó con Fernando.
Pronto nació su hijo, Alberto
Edmundo:
Mil.. trescientos... uno...
Mil.. trescientos... dos...
Ella se olvidó de mi
Bertuccio:
Por su excelente servicio en la milicia, Fernando recibió riquezas, título, rango... Ahora se le conoce como el Conde de Morcef.
Edmundo:
Tres mil cien...
Tres mil... Todos me olvidaron...
Bertuccio:
El Procurador, de Villefort, se fue a París.
Ahora es un viudo rico que cría a su querida hija.
Y, a pesar de tener una relación secreta con una dama, es un ejemplo de los más altos principios morales.
Edmundo:
Procurador... Exijo... al Procurador...
Bertuccio:
Morcef y Villefort se conocieron y crearon un acuerdo entre ellos. No nos sorprendamos que podrían llegar a ser familiares.
Tengo frío
Edmundo:
No recuerdo, no recuerdo...
Ya me he olviado
donde viví, donde nací
cuál es mi nombre.
Las piedras de las tumbas
me han enterrado.
Tengo frío, tengo frío, tengo frío siempre.
Ya hace bastante el fuego de mi sangre se apagó.
Pasan los años, pasan los años
y mi cabeza se vuelve más gris
Tal vez tú me recuerdes, pero yo me he olvidado de mí.
Dime por qué...
Dime por qué..
¿Estan siempre en silencio las celdas
y también los guardias?
Las piedras de los muros malditos
nunca se desmoronarán.
Tengo frío, tengo frío, tengo frío siempre.
Ya hace bastante el fuego de mi sangre se apagó.
Pasan los años, pasan los años
y mi cabeza se vuelve más gris.
Tal vez tú me recuerds, pero yo me he olvidado.
¡Responda, alguien vivo aquí!
Yo estoy encerrado, la llave está escondida
¡Seré olvidado para siempre
detrás de los muros de piedra!
Ya no puedo más...
Abate Faria:
Faria:
¡No puede ser!
¡Oh no! ¡Oh no!
Hubiera preferido estrellarme con una roca o haberme ahogado en el mar o haber muerto de hambre. ¡Me he equivocado!
Me equivoqué en los cálculos...
Diablos, diablos...
Excavé por el lugar equivocado.
Qué ridiculo... Qué horrible...
Todo fue en vano, todo para nada.
El camino terminó , la vela se apagó. Es la hora de mi muerte.
¿Por qué Dios me abandonó? ¿Por qué no puedo ser libre?
Edmundo:
Veo el tribunal del cielo...
Faria:
¿Quién es...? ¿ Quién es usted?
Edmundo:
Yo...
Yo ya no recuerdo eso...
Ham pasado muchos años desde que me enterraron vivo; la gente, mis amigos, hasta Dios... Me abandonaron.
Y no sé cual... Es mi culpa.
Faria:
Hijo... Yo... Te escucho.
(Escena donde aparecen Fernando, Mercedes, Alberto, Villefort, Valentina y Erminia)
Faria:
Así que...
¿Este Fernando... Estaba enamorado de ella?
De Villefort... Una vez conocí a un bonapartista llamado Noritier. Noirtier de Villefort.
Parece que entregaste la carta a la dirección correcta.
¡Los planes del cielo son increíbles!
Dios te envío a mí, Edmundo Dabtés.
De ahora en adelante soy tu amigo y tu mentor.
Edmundo:
Padre, guíeme.
Faria:
Comenzaremos, te diré todo... Todo lo que he aprendido en mi vida, para que los dos tengamos mucha fuerza, algo que no podría tener solamente yo.
Los muros serán impotentes frente a nuestro espíritu.
El enemigo es débil cuando hay ayuda de un... Amigo.
Bertuccio:
Pasaron los años, Edmundo resultó ser un aprendiz capaz y aprendió mas cosas de la gente y el mundo, muchas más que en su vida pasada.
Edmundo:
me vuelvo más sabio día tras día; pero, conforme pasa el tiempo, las paredes me arrinconan más.
¿Cómo huiremos?
¿Qué sigue para nosotros?
Faria:
Riqueza, poder, un honor inmesurable...
Mira, he desenterrado este mapa enterrado en mi archivos por muchos años.
Este guía a un tesoro secreto, lleno de lujos.
Te lo entrego a tí, ahora que ya sabes lo que es "bueno" y lo que es "malo".
Entrarás a este oscuro mundo como un rayo de luz.
Recompensarás al infeliz, alimentarás al hambriento.
Serás como un santo: poderoso y omnipotente.
A los demás humanos les recordarás al Señor.
Dios justo, te lo agradezco...
Él hará cumplir... Tu voluntad.
Edmundo:
Padre... Estamos en el castillo de If.
De aquí no se puede escapar.
Faria:
Ha llegado mi hora, Edmundo Dantés.
Ya no viviré para el amanecer.
Cumpliré la voluntad del cielo, te daré este mapa.
Al amanecer vendrán los guardias,
meterán mi cuerpo en un saco
y cuando se vayan
tú reemplazarás mi lugar.
Hazlo... Edmundo Dantés
Hazlo, Edmundo Dantés
Hazlo..., Edmundo Dantés.
Hazlo...
De acuerdo con la tradición de estos lugares,
te arrojarán al mar
y al final del día,
¡eres libre!, Edmundo Dantés.
No pierdas el mapa...
Pues guía a la isla dónde el tesoro está enterrado.
¡Es Montecristo, la montaña de Dios!
¡Montecristo!, no lo olvides
¡Hazlo! Edmundo Dantés
Hazlo...
¡Hazlo! ¡Edmundo Dantes!
¡Hazl-!
Qué bien, amigo. (Aria carceleros)
Carceleros:
Muy bien, amigo.
Adiós, amigo.
Llegó tu hora.
Qué frágil anciano era él...
pero ahora es tan pesado
¿Qué podemos decir de él?
Qué lástima, ya no puede ver
cómo se va para siempre de su prisión favorita.
Lo tengo... Vamos...
Comió y bebió gratis aquí
y durmió día tras día.
Ahora es hora de que los peces se den un festín
¡Y de que tú tragues agua de mar!
Solías comer maruscos
pero hoy estás en la mesa de ellos.
Vamos, amigo, termina tu castigo
¡Vamos, vamos, vamos!
Tres... Dos... ¡Uno!
(Edmundo nada hacia la superficie)
Viento salado
(Barco de Bertuccio)
Bertuccio:
En la costa, los corazones fieles esperan.
En la costa, crecen los niños sin nosotros.
Los puetos y muelles lejanos nos cuidan
enviando señales a sus marineros.
¿Quién se acostumbrará al mar o no lo hará y a su casa volverá?
Bertuccio y coro:
Nosotros disfrutamos de las velas del barco
y de las fuertes olas que nos dan libertad...
¡En el viento salado!
¡Nos llama a enfrentar lo desconocido!
Para ir a explorar los misterios de la gran Tierra.
Bertuccio:
En la costa, la fe es reemplazada por la pasión.
En la costa, dominan nuestras leyes y nuestro poder.
Vamos navegando y no nos damos cuenta
que vivimos jugando con el destino
¿Quién se acostumbrará al mar o no lo hará y a su casa volverá?
Bertuccio y coro:
Nosotros disfrutamos de las velas del barco
y de las fuertes olas que nos dan libertad
¡En el viento salado!
¡Nos llama a enfrentar lo desconocido!
Para ir a explorar los misterios de la gran Tierra.
Bertuccio:
¡Hombre al agua!
(Empujan a Edmundo al barco)
Bertuccio:
¡Genial!
Grandioso el lugar para nadar que eligió,señor.
Edmundo:
¡No había otra opción!... Capitán.
Bertuccio :
¡Me lo imagino!
Hay alarma en If... Parece que perdieron algo.
Edmundo:
Larga historia, capitán.
Ellos perdieron algo..
Bertuccio:
¡Pero nosotros lo encontramos!
Edmundo:
No se arrepentirá de ello... Capitán.
Bertuccio y coro:
Nosotros disfrutamos de las velas del barco
y de las fuertes olas que nos dan libertad
¡En el viento salado!
¡Nos llama a enfrentar lo desconocido!
Para comenzar nuestra aventura...
Nosotros disfrutamos de las velas del barco
y de las fuertes olas que nos dan libertad
¡En el viento salado!
¡Nos llama a enfrentar lo desconocido!
Para ir a explorar los misterios de la gran Tierra.
Dios justo...gracias. (Aria de Edmundo)
Fantasma de Faria:
¡Entrarás a este mundo como un rayo de luz!
(El fantasma de Faria desaparece)
Edmundo:
He vuelto a este mundo con un gran tribunal.
Escribiré: "Vergüenza" en la malvada frente desvergonzada.
Sí, yo recompensaré al que fue humillado
y humillaré cien veces más a aquel que le humilló.
Mientras el mal reine sin barreras,
mientras el pecado sea encubierto por los malvados;
yo dejaré que el infierno llegue a la Tierra
para que a los malos les sirva de castigo celestial.
¡Dios justo, te lo agradezco!
¡Haré cumplir tu voluntad!
Dios justo, te lo agradezco...
Haré cumplir tu voluntad.
Sobre el oro de la Tierra
sobre el demonio despierto...
yace el arma del pecado
el premio de la palabrería.
¡Por eso es momento de tocar
la campana de la justicia!
No eludiendo la ley,
sino ayudándola.
Y no llames, verdugo, a tus defensores.
Y no te ilusiones, ladrón, por las pocas bendiciones que compraste.
Aquí ya no hay justicia terrenal, solo existe la justicis de Dios.
¡Habrá una sentencia que, como la muerte, será inevitable!
¡Dios justo, te lo agradezco!
¡Haré cumplir tu voluntad!
¡Dios justo, te lo agradezco!
¡Haré cumplir tu voluntad!
Dios justo... Te lo agradezco.
Haré cumplir tu voluntad.
Dios justo... Te lo agradezco
Haré cumplir...
Dios justo...
Haré cumplir...
Dios justo...
Haré cumplir...
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