Монте-Кристо sub. Español Acto 2

Acto 2

Sensaciones

Coro
El baile de máscaras de Montecristo
te hará esperar en cada momento una aventura.
El coro tiene 
unos solistas que pronto escucharemos.

Qué interesante, qué curioso.
¿Qué es toda esta pasión?
¿Cuál es la prisa?
Los ojos brillan, los rostros son invisibles.
Y, aunque Dios no lo quiera, ¡se revelarán!

Monjes, diablos, bufones, villanos;
hay disfraces hermosos, irresistibles.
¿Quién es usted, enmascarado?
Díganos la verdad o lo adivinaremos,
así lo queremos.

Lo adivinaremos, así lo deseamos...
¡Y no te dejaremos huír!

Beauchamp:
¡Oh, nuestro público más respetable aquí está!
Vienen por la música, los lujos y el baile...
pero, como un animal voraz,
también buscan todo el tiempo algunas,
¡Algunas sensaciones!

Coro:
¡Queremos sensaciones, queremos sensaciones!
Queremos mirar desde una distancia segura
como suben y bajan las reputaciones
¡Y cómo se crean y se destruyen las relaciones!

Beauchamp:
Se mueven, mueven las máquinas de imprenta,
sus bandas no dejan de funcionar.
Pues hay que complacer a esos curiosos y morbosos ¡lectores!

Coro: 
Fuimos monarquía también república,
siempre nos tocan los cambios de escenario;
pero seguimos siendo el mismo, el mismo público
queremos, exigimos
¡Exigimos sensaciones!

Beauchamp:
Pero seguimos siendo el mismo, el mismo público
y queremos, exigimos,
¡Exigimos sensaciones!


¿Ha estado en Marsella?

Montecristo:
¡Genial! Todo está listo, estoy satisfecho.
Bertuccio... Comencemos la mascarada.

Mercedes:
Dígame, Conde.
¿Alguna vez ha estado en Marsella?

Montecristo:
Oh, sí, más de una vez, pero no me gusta recordarlo...

Mercedes:
¿Sí? ¿Por qué?

Montecristo:
Porque, una vez ahí perdí para siempre toda la fe en la pureza y en la nobleza.
Desde entonces no he vuelto a poner un pie ahí.

Mercedes:
¿Eso fue tan terrible?

Montecristo:
Sí.

¿Quién eres?

Mercedes:
¿Quién eres?
Tu voz me es familiar. ¿Quién eres?
Estás escondido en mi pasado. ¿Quién eres?
No lo sé, tengo miedo de encontrar la respuesta.

Me corta,
el presentimiento me corta como un cuchillo.
Mi corazón está siendo cortado por una navaja.
Estoy entre la oscuridad y la luz, entre el "sí" y el "no".

El pasado no volverá
pero no puedo olvidar, olvidar todo...

Hazla,
cualquier cosa, por favor, hazla ya.
No me tientes con esperanza.
No me atormentes, no me lastimes, ¡no me hagas más daño!

¿Quién eres?
Tu mirada es como un disparo. ¿Quién eres?
¿Quién eres, Montecristo, quién eres?
No lo sé, tengo miedo de reconocerte.

El pasado no volverá
pero no puedo olvidar, olvidar todo...
No puedo olvidar todo...
¿Qué ha sido del amor?
Pues todo se ha vuelto un dolor en el alma...
Dímelo ya ...

¿Quién eres?
Tu mirada es como un disparo. ¿Quién eres?
¡¿Quién eres, Montecristo, quién eres?!
¡No lo sé, tengo miedo de reconocerte!

¡Me corta!
¡El presentimiento me corta como un cuchillo!
¡Mi corazón está siendo cortado por una navaja!
¡No me atormentes, no me lastimes, no me hagas más daño!

Cuando mi vida está en el olvido
tú vuelves de la muerte. !Renaces!
Y ahora, es hora ¡de que reveles tu secreto!

¡¿Quién eres?!
¿Quién eres?
¡¿Quién eres?!
¿Quién eres?...

La aparición de Benedetto

Bertuccio:
Oye, enmascarado, te he reconocido.

Benedetto:
¡No me lo creo! ¿Y quién soy yo?

Bertuccio:
¡Eres Benedetto!

Benedetto:
¡Ja, para ya! Soy el príncipe Luigi Cavalcanti.

Bertuccio:
¿Qué principe? Eres un ladrón y bribón.
Te invitaron cortésmente 
para que bailes con otros en el salón.
¿Por qué te escondes por aquí?

Benedetto:
¿Bertuccio?
¡Maldita sea, Bertuccio! 
¡Tanto tiempo sin vernos!

Bertuccio:
¡Pues mejor!

Benedetto:
No sé por qué me invitaron
pero sé la razón por la que vine.
Arriba, en una caja junto a la chimenea,
está el diamante del héroe albanés Tepelena.

El Conde me lo mostró como símbolo de "amistad".
Vamos, tú harás guardia.
En un mes, en algún lugar de Estambul,
no habrá nadie más rico que nosotros.

Bertuccio:
El Conde te invitó por si amistad contigo.
¿Así se lo agradeces?

Benedetto:
Amo a mi novia no por que tenga algo de bonita.
Yo sólo la tengo como novia porque me interesa su billetera.

¿No vienes? ¡Veté al diablo!
¡Toda la riqueza será mia!

Bertuccio:
¡Espera, espera!

Montecristo:
¡Bertuccio!
No lo detengas

Bertuccio:
¡Pero todo nuestro plan se irá al diablo!

Montecristo:
Para nada,
lo contrario ...

En la silenciosa alegría del amor escondido

Villefort:
Erminia, qué extraño, estamos de vuelta en esta casa
que alguna vez fue mía...

Erminia
La felicidad y la pena se supone que
ya la hemos superado...

Villefort:
Cuánto deseaba abandonar
el recuerdo y quedarme en el olvido
En vano...

Erminia:
En vano...
no podemos escapar del pasado.

Villefort y Erminia:
En la silenciosa alegría del amor escondido...
Siempre hay algo que hace factura
y debes pagar intereses...
¡Hasta la tumba!

Erminia:
¡Recuerdo tan claramente esa aterradora noche de viento y lluvia!

Villefort:
¡Fue terrible, terrible!
¿Pero cómo podemos superar nuestro recuerdo?

Erminia:
Yo lo amé tanto a usted.
Yo esperaba a nuestro hijo.
La vida me lo dió
y, al mismo tiempo, la muerte me lo quitó.

Pero, todos estos años, una extraña fuerza
¡me atrae tan fuertemente a este lugar!
¿Dónde está escondido nuestro hijo?
¡Se fue a la tierra sin dejar rastro!

Esa noche... usted se lo llevó
con el pañuelo de mi familia...
Y no hay día en que no recuerde
como usted me lo quitó...

Enséñeme este lugar,
pues de todo el mundo 
sólo es conocido por usted...

Villefort:
Me temo que aquí algo anda mal...
Algo me dió una señal
de que saben de lo nuestro...

Erminia:
Se lo pido.

Villefort
Vamos Erminia...

Erminia:
Pero...

Villefort:
Vamos... Ya nada puede volver.


Por tierra y por mar

Valentina:
¡Mi querido Alberto, usted es encantador!

Alberto:
¡No tanto como usted, mademoiselle de Villefort!

Valentina:
Dime, mi querido amigo,
¿dónde has estado tanto tiempo?
En lejanas, extrañas tierras,
¿qué es lo que viste?

Alberto:
Dí la vuelta, mi querida amiga,
pues de todos los mares en los que navegué;
no ví nada,
nada mejor que tú.

Alberto y Valentina:
Por tierra y por mar,
en el sueño y en la realidad,
yo siempre a ti iré,
yo siempre iré a ti.

En un camino abandonado; 
tanto en rezos como en delirios,
yo siempre a ti iré,
yo siempre iré a ti.

Valentina:
Dime, mi querido amigo,
tú, que estabas más allá de lo azul,
¿Cómo volviste a casa?
¿Cómo no te perdiste por el camino?

Alberto:
Más alla de lo azul
había una estrella guía
Eras tú, mi amor, mi guía...
Tú me guiaste e iluminaste.

Alberto y Valentina:
Por tierra y por mar,
en el sueño y en la realidad,
yo siempre a ti iré,
yo siempre iré a ti.

En un camino abandonado; 
tanto en rezos como en delirios,
yo siempre a ti iré,
yo siempre iré a ti.

Alberto:
Sobre pasto sin cortar
yo a ti iré.

Alberto y Valentina:
En un camino abandonado,
tanto en rezos como en delirios

Valentina:
Por tierra y por mar

Alberto y Valentina:
en el sueño y en la realidad,
yo siempre a ti iré,
yo siempre iré a ti.

En un camino abandonado; 
tanto en rezos como en delirios,
yo siempre a ti iré,
yo siempre iré a ti.

Mercedes:
Oh, Dios. ¿Por qué sigues aquí?


Cállate, alma mía

Montecristo:
Estoy lejos... De las frías paredes del castillo de If
pero seré un prisionero para siempre.
Aunque sigo vivo, soy un mito 
Aunque huí... no me salvé.

Quiero olvidar, olvidar el pasado para siempre,
¿Pero cómo enfrentaré a mi alma?
Apenas puedo vivir y respirar con ella...

Cállate, alma mía
Ya no quiero obedecerte.
Cállate, alma, cállate.
Conviértete en el silencio de una triste noche...

Cállate, alma, cállate
Conviértete en el silencio de una triste noche...

La vida pasa y ya no habrá más de nosotros.
El amor ya no volverá a existir en mí.
Maldita sea la hora y maldito sea el día
en que el destino decidió
¡serpararnos!

¡Cállate, alma mía!
¡Ya no quiero obedecerte!
¡Cállate, alma!
¡Conviértete en el silencio de una triste noche!

¡Cállate, alma mía!
¡Ya no quiero obedecerte!
¡¡Cállate, alma mía!!
Cállate, alma mía...
Cállate...

Descubriendo a Benedetto

Montecristo:
Espera, enmascarado.

Mesdames, messieurs, les presento
al patético ladrón Benedetto.
Él solamente vino a esconderse para robar rápidamente el diamante del albanés Tepelena.

Coro:
¡El diamante del albanés Tepelena!
¿Has oído hablar de este milagro?

Fernando:
¡El diamante del albanés Tepelena!
¿Pero de dónde salió?

Montecristo:
Se lo compré a un comerciante holandés.
¡Me temo que no saldrás sin siquiera una multa!

Villefort:
Estoy de acuerdo con el Conde
¡No solo saldrás con una multa!

Coro:
¡Villefort, nuestro Procurador!

Benedetto:
El Procurador de su Majestad...

Villefort:
¡Te espera prisión, mi querido "príncipe"!

Benedetto:
¡Qué mala suerte!
¿Pero qué puedo hacer ante tu poder...?

Adiós, mi querida novia y tu querida billetera.
Sufro por el hecho de poderlo llevar a ti.
¡Pero olvida el anhelo y la tristeza!
Regresaré otra vez por él...

Coro:
¡Qué escándalo, qué escándalo hay!
¡En este baile, en este baile!

Beauchamp:
¡Qué escándalo, qué escándalo hay!
¡En este baile, en este baile!

Coro:
Increíble baile, excepcional baile,
¡Nunca hemos visto una bola así!

Beauchamp:
Y este solo es el comienzo
aun falta mucho para el final.

Coro:
Este solo es el comienzo
y falta mucho para el final.
Este solo es el comienzo, solo es el comienzo
falta para el final, falta para el final
¡de este baile tan genial!
¡De este baile tan genial!

Beauchamp:
Mi querido Conde, todo el mundo espera
a que nos muestre ese diamante

Coro:
A que nos muestre ese diamante.

Beauchamp:
¡El famoso diamante de Tepelena!

Coro:
Muéstrelo, muéstrelo.
Díganos lo que sabe de él.
Diganos lo que sabe de él
Lo del él y de su (ex) dueño.

Beauchamp:
¡Ah,ahora entiendo por qué querían robarlo!
¡Y he encontrado al que nos explicará mejor, Conde de Morcef!
Quítese la máscara, lo he reconocido.
Estamos esperando la historia del albanés Tepelena.
Según recuerdo, ¿usted fue su servidor?

Fernando:
Sí, demonios
 el destino es tan impredecible...


Grandiosos días

Fernando:
Sí, yo alguna vez fuí servidor de Tepelena.
Yo era comandante de su guardia.
Eran tiempos difíciles, Tepelena era un ferviente enemigo de Estambul.
Yo era de él un amigo, no sólo un simple soldado, pues, aparte de todo, le reemplacé como padre.
La hija de Tepelena, la pequeña Haydeé, amaba pasear conmigo por los jardines del palacio.
He visto muchas veces su diamante; incluso él me lo ofrecí como recompensa por mi servicio
pero yo valoraba su amistad por sobre todo.
Traté de protegerlo, pero no pude salvarlo...

Grandiosos...
Grandiosos fueron esos días.
¡Siempre permanecerán en mi corazón

Ese día, en el palacio de Tepelena,
había una gran celebración
Recibimos, de Estambul,
una carta insólita.

¡El Sultán hablaba de paz,
el Sultán ofrece una alianza!
Pero, esa misma noche, los jenízaros atacaron de repente.

Tal batalla nunca la había visto el mundo,
nadie jamás la había atestiguado.
A cada paso hay una pelea,
en cada esquina un duelo

Por todas las caras, muros y cadáveres
¡hay sangre y sudor!
Pero ellos nos cuadruplicaban y eso les hizo ganar.
.
Coro y Fernando:
¡Grandiosos, grandiosos fueron esos días!
¡En la historia mundial quedarán!

Fernando:
Alguien luchó hombro a hombro con Tepelena
¡Era yo, Fernando Morcef!
En el combate, la espada
se me cayó de la mano.

Solamente Dios sabe
¡cómo sigo completo!
Por eso es más brillante que cualquier premio
la cicatriz en mi pecho.

Coro:
¡Hurra. Fernando!
¡Hurra, Fernando de Morcef!
¡Un confiable amigo y un leal oficial!

Fernando:
El palacio de Tepelena fue quemado y destruido.
El diamante de Tepelena desapareció, pero, como vemos, volvió.

Montecristo:
¿Y la hija de Tepelena?

Fernando:
La hija de Tepelena, la pequeña Haydeé, fue capturada y se desconoce dónde está.

Bertuccio:
¿Por qué se desconocería?
¡Claro que se conoce!


Fernando, vil traidor

Haydeé:
Mi día ha llegado...
Es un día de ira y tristeza.
Fernando.
Mi día ha llegado,
¡el cielo me ayudará!
¡Fernando!,
toda tu gloria es inexistente.

¡Fernando!,
¡tu pago está cerca!

¡Fernando, vil traidor!
¡Miserable asesino!
¡Fernando, sólo la muerte limpiará tu vergüenza!

¡Ya no hay piedad!
¡Ya es tarde para rezar!
¡Fernado de Morcef!,
¡estás enfrente de tu juez!

¿Me recuerdas?
¿Recuerdas de dónde viene tu cicatriz?
Tepelena logró infligirte daño cuando entraste a su salón y luego le disparaste con una sonrisa en tu rostro.
Todavía lo recuerdo. La hija de Tepelena, la pequeña Haydeé, fue vendida como esclava por tí.
Hoy ella te lanza maldiciones en la cara... Fernando de Morcef, Par de Francia, "héroe"...

Fernando:
¡Eso es mentira!

Haydeé:
Tu día ha llegado
Es el día del juicio y pago.
¡Fernando!
Tu día ha llegado
y no habrá piedad.

¡Fernando!,
no esperes piedad. No la esperes...
¡Fernando, ya no puedes huir!

¡Fernando, vil traidor!
¡Miserable asesino!
¡Fernando, sólo la muerte limpiará tu vergüenza!

¡Ya no hay piedad!
¡Ya es tarde para rezar!
¡Fernado de Morcef!,
estás enfrente de tu juez...

¡Fernando!
¡Fernando!
¡Fernando!

Coro:
¡Fernando, vil traidor!
¡Miserable asesino!

Haydeé:
¡Fernando!

Coro:
¡Fernando, sólo la muerte limpiará tu vergüenza!

¡Ya no hay piedad!
¡Ya es tarde para rezar!
¡Fernado de Morcef!,

Haydeé y coro:
estás enfrente de tu juez...

Haydeé:
¡Fernando!


Exponiendo a Fernando

Villefort:
"Certificado de venta de Haydeé Tepelena a el comerciante El-Kobir"
Firmado: Fernando Morcef.
"Certificado de venta del diamante de Tepelena a un banco holandés"
Firmado: Fernando Morcef.
La veracidad de los documentos está fuera de toda duda.

Fernando:
Me arrepiento. Sí, me arrepiento.

Beauchamp:
¿Se arrepiente? ¿De qué?

Fernando:
Me arrepiento de que esa noche, después de matar al padre, haya dejado viva a la hija.

Beauchamp:
¡Usted es un mounstro!

Coro:
¡Mounstro, mounstro!
¡Por su declaración, su declaración!
Fernando de Morcef, asesino y ladrón.
¡Por su declaración, su declaración!
¡Vergüenza, vergüenza, vergüenza!
Vergüenza, vergüenza, vergüenza...

¡Qué interesante!
¡Qué curioso!
¡Cuánta pasión! ¡Cuánta prisa!

Aunque la cara aún se oculta en la máscara,
¡pronto lograremos revelarla!

De su matrimonio ya no se puede hablar

Villefort:
Nos vamos.
Por favor, comprende
¡Su boda ya no se podrá hacer!

Valentina;
Padre, no puedo dejarlos
en un comento como este.
¡Nadie esperaba problemas,
pero de repente toda una montaña cayó sobre nosotros!

Villefort
¡Nos vamos!
¿Tú por qué te metes?
¡Deja que Morcef se encargue de ellos!

Alberto:
No es cierto, 
todo esto es un sueño.
Alguien giró la ruleta a su favor.
Resulta que mi padre
¡Es un asesino, un completo sinvergüenza!

¿Lo sabías?, Dime, madre.
¿Ahora qué debo hacer? ¿Robar al igual que él?
¿O ir y ahorcarme?
¡Pues resulta que soy el hijo de un esclavizador y asesino!

Mercedes:
¡Es mi culpa, es mía!
Yo fuí la que lo traicionó...
Yo fuí la que dejó de esperar....
¡Yo creí en las mentiras!

¡Dios piadoso, haz tu voluntad!
¡Castígame a mí, castígame!
¡Completa tu ejecución!
¡Pero saca a nuestros hijos de ello!


En el carnaval

Coro:
En el carnaval, en el carnaval
los días de nuestras vidas pasan ¡volando, volando!
La fantasía de la felicidad nos pertenece.
No nos asusta el dolor de la pérdida

¡En el carnaval!
El carnaval tiene sus propias leyes
su propia moral.
Lucha por la felicidad para que no conozcas la tristeza.
Extiende tus alas 
¡y mira a lo lejos!
¡Extiende tus alas y mira a lo lejos!
¡Extiende tus alas y mira a lo lejos!
Vuela por la felicidad para que no conozcas la tristeza
y si te atrapan
¡escapa!


Papá, mamá

Coro:
¡Ah, Benedetto!
¡Uh, Benedetto!
¡Otra vez te han atrapado!
Ahora deberás cantar tu canción
¿Pues quién roba tan descaradamente un diamante?

Benedetto:
Aquí estoy, pobre de mí.
¿Qué quieres? Si todo está bien para ti.
Tú tienes un hogar y una familia.
¡Y, por otro lado, yo soy el que tiene un destino terrible!

Toda mi vida sin padre ni madre,
sin amor ni algún tipo de cariño.
¡De todas maneras les gusta apalizarme, golpearme!
Ya no hay honor en mí vivo.

¡Papá!
¡Mamá!
¡Mi herida aún no ha sido cerrada!
¿Dónde han estado?
¿Por qué nací?

¡Papá!
¡Mamá!
¡Mi herida aún no ha sido cerrada!

Hoy he venido a hacer lo mismo de siempre
robar dinero y luego salir huyendo;
pues, viviendo entre ladrones,
¿qué más esperan de mí?

¿Por qué me abandonaron mis padres?
¡Quiero mirar sus caras al menos una vez!
¡Encuéntrenlos, se los ruego, encuéntrenlos!
¡y luego júzguenlos conmigo!

Ya lo he visto, moriré solo.
¡Ayuda, oh, Dios!
¡Encuentra a mis progenitores para que mueran, mueran conmigo!

¡Papá!
¡Mamá!
¡Mi herida aún no ha sido cerrada!
¿Dónde han estado?
¿Por qué nací?

Aquí estoy, pobre de mí.
Ya lastimaron bastante al pobre chico.
En vez de abandonarme me hubieran matado
¡Seguramente eso les hubiera hecho sentir mejor!

¡Papá!
¡Mamá!
¡Papá!
¡Mamá!
¡Mi herida aún no ha sido cerrada!


Existen muchos huérfanos en el mundo

Villefort:
Existen muchos huérfanos en el mundo
de los cuales casi nadie roba diamantes en moradas ajenas.
En este mundo hasta hay niños monstruosos
que provienen de las familias más nobles

Coro:
De las familias más nobles...

Villefort:
Los Mandamientos de Dios los recordamos desde la infancia:
No matarás, no robarás, no darás falso testimonio...
¡Pero constantemente se quiere apoderar de nosotros la tentación de matar, mentir o robar!

Por lo tanto, usted debía saber
que todos tienen una respuesta para sus acciones.
Por lo tanto, entienda y comprenda
¡que tanto para padres como para hijos, ley sólo hay una!

Valentina:
¡Padre!
No es justo...
Si es verdad que el chico fue abandondo
y creció tan... Violento 
¿Qué, nadie tiene la culpa de ello?

Villefort:
Pues en este caso no hay a quién preguntar.
Aparte ¿Qué te importa ese chico asqueroso?

Bertuccio:
Lo siento mucho, su Señoría...
Pero sus padres están por alguna parte ¿Verdad?
El chico fue abandonado, además hay un testigo...
Esta casa.

Coro:
¿Cómo que esta casa?
¡No puede ser!
¿Qué ha presenciado esta casa?

¡Qué interesante!
¡Qué curioso!
¿Qué ha presenciado esta casa?


Cuando era un vagabundo

Bertuccio:
Cuando era un vagabundo...
Perdóneme por ello, su Señoría.
Una noche decidí entrar a esta casa.
Esa noche de lluvia y viento logré divisiae algo en la oscuridad...
Era alguien que salía de noche
con un bulto entre las manos.

Al enterrar ese tesoro él se fue en la oscuridad.
"¡Eh, Bertuccio!", me dije,
"¡Qué suertudo eres!"
Desenterré ese tesoro y lo desdoblé...
¡Ahí había un bebé recién nacido!
¡Y nada más!

"Oye, Bertuccio", me dije 
"Devuélvelo a la tierra"
Pero en ese momento él estornudó,
¡hasta me sonrió!

Erminia:
¿Qué?
¿Estaba vivo?

Beauchamp:
¿Qué sigue?

Bertuccio:
Lo llevé al orfanato y luego lo quise criar.
Lamentablemente salió siendo un ladrón y bribón.
¡Un maestro de las mentiras!
Él se fue por su propio camino y yo por el mío.
Pero nunca supe quién fue el que lo enterró vivo.

Beauchamp:
¿No alcanzó a identificar algo?

Bertuccio:
¡No!, Era de noche
y huyó rápidamente.
Aunque, el pañuelo que estaba ahí...

Benedetto:
Siempre lo llevo conmigo.
Es un hermoso pañuelo
que lleva escrito "E y D"

Coro:
¿Qué significa "E y D"? 
¿Qué significa "E y D"?
¿Qué significa "E y D"?
¿Qué significa "E y D"?

Erminia:
"E ... Y D..."... "E y D " significa...
"Erminia Danglars"
¿Usted... Enterró vivo a su hijo?


Enterró vivo a su hijo

Coro:
Está vivo .
Enterró a su hijo aún vivo.
Enterró vivo a su hijo, a su hijo
lo enterró aún vivo.

Erminia:
Usted... Es un mounstro.

Coro:
Está vivo.
Enterró a su hijo aún vivo.
Enterró vivo a su hijo, a su hijo
lo enterró aún vivo.

Está vivo

Villefort:
Pero... ¡Es imposible!

Coro:
Enterró a su hijo aún vivo.

Villefort:
¡Imposible!

Coro:
Enterró a su hijo, a su hijo
lo enterró aún vivo.

Villefort:
¡¡Imposible!!

Coro:
Está vivo.
Enterró a su hijo aún vivo.

Villefort:
¡Fue hace mucho!

Coro:
Enterró a su hijo aún vivo.

Villefort:
¡Fue hace mucho!

Coro:
Enterró a su hijo, a su hijo
lo enterró aún vivo.

Villefort:
¡No es posible!

Coro:
¡Felicitaciones, señor Villefort!
¡Encontró un hijo, señor Villefort!
Bueno, ahora que resultó ser un ladrón,
¡debería enterrarlo de nuevo, señor Villefort!
¡Entiérrelo de nuevo, señor Villefort!
¡Para que nunca más pueda volver,
volver a molestarle!

Esto es un sueño

Erminia:
Esto es un sueño...
Mi más viejo sueño
El sueño es un consuelo
para los ojos inconsolables.

Benedetto:
Yo también
lo estoy soñando...
Gente, se los ruego,
¡No nos despierten!

Erminia:
Todo esto fue...
Innecesario, ridículo.

Benedetto:
Pero pasó, todo pasó...
como no debía haber sido...
como no debía haber sido...

Erminia:
Pero tengo a mi hijo...
y, sea quien sea,
lo importante es que es
y esa es la felicidad.

Olvida todo,
¡Ahora solo somos tú y yo!

Benedetto:
¿Cómo puedo creer esto?
¿Dónde puedo encontrar las palabras?

Erminia:
Aquí está tu hogar
¡Te está esperando!

Benedetto:
¡Los dioses decidieron salvar mi alma!
¡Estoy cansado de estar solo!
¡Sin patria!
¡Sin nombre!

Erminia:
¡Oh, mi niño!
Mi hijo...
Perdóname 

Benedetto y Erminia:

¡Tantos inviernos, tantos años!
¡Olvidados!
¡Perdidos!
¡Pero como de la oscuridad a la luz!
Se acabó, comenzó

Benedetto:
Sabes cuánto sé...

Erminia
Sabes cuánto..

Benedetto y Erminia:
¡Necesito que me lo digas!
¡Erminia tiene un hijo!
Y Benedetto una madre...

Esto es un sueño...
Mi más viejo sueño


Revélenos

Coro:
¿Quién está detrás de estas bromas?
¿De quién es toda esta ficción?
¿Quién está detrás de estas bromas? 
¿Quién es ese juez secreto?

Montecristo:
He estado intrigando a esta bola
desde antes de que comenzara.
¡Ya las máscaras cayeron! ¿No es suficiente?
¡Pues este aun no es el final!

Alberto:
¿Quién es usted, Conde?
Usted es como una malvada araña
la cual dispersó su red hace mucho tiempo.
¡Usted sólo rastreó
al ladrón y al diamante!
Para presentar a los invitados esta farsa.
La vergüenza ajena, la sangre y muerte de alguien más...
¡Oh, qué divertido es esto de ver!

Valentina :
¿Se divierte, no?
Usted es como una malvada araña
la cual se recocija sobre su víctima caída.
Sólo hizo esto para que el mundo
vea el trabajo que ha hecho.
Los sentimientos de un torturador le son familiares.
¿Y qué si el alma criminal es negra?
¿Es la suya más brillante?

Coro:
¿Quién está detrás de estas bromas?
¿De quién es toda esta ficción?
¿Quién está detrás de estas bromas? 
¿Quién es ese juez secreto?

Alberto y Valentina:
¡Usted es el diablo!
Díganos ¿Por qué
manipuló la ruleta a su favor?
¿Por qué hizo de esta farsa 
todo un mounstroso drama?
¿Quién le dió el derecho de hacer esto?
¿Quién le dió el derecho de hacer esto?
¡Revélenos su verdadero rostro!

Coro:
Conde revele, revélenos
¡Revélenos su verdadero rostro!
Conde revele, revélenos
¡Revélenos su verdadero rostro!

Alberto y Valentina:
¿Quién le dió el derecho de hacer esto?
¿Quién le dió el derecho de hacer esto?
¡Revélenos su verdadero rostro!

Coro:
¡Revélenos!


Edumundo Dantés

Montecristo:
Había... una vez un joven capitán.
Un día, él volvió con su novia a casa.
Y cuando se reunieron en el altar, fue arrestado.
Su viejo amigo denunció falsamente contra él.
En la denuncia era fácilmente reconocible para el Procurador las malvadas intenciones detrás de ella. Pero... De todas maneras encarceló al capitán, pues le era beneficioso.
Así que... El jóven novio fue a prisión. Lo arrojaron a un calabozo y todos lo olvidaron.
El soplón le dijo a la novia que su amago había huido y luego cayó muerto.

Mercedes:
Oh, Señor. Qué terrible mentira sufrí, toda mi vida fue arruinada

Montecristo:
Esto suena como un cuento de hadas y no quiero que sea así.
Pero, ¿Qué haré con ese capitán?
¿Cómo viviré con el maldito recuerdo de él y de aquellos que lo enterraron vivo?

Fernando:
Edmundo Dantés...
Este es el final...

Villefort:
¡Eso significa "E y D"...!
"Ey D" significa... "Edmundo Dantés" y otra vez enterré a alguien... También vivo...


Beauchamp:
¡Caballeros! ¡Caballeros!
Fernando Morcef y el señor Villefort terminaron sus días terrenales.

Coro:
Amén...

Beauchamp:
Ante Dios... Se encuentran ahora.
Les espera una terrible sentencia.

Coro
Amén...


Buitres

Beauchamp:
Mi querido Conde. ¡Esto es impresionante!
¡Todos estos increíbles acontecimientos!
Y, naturalmente, todos nosotros
estamos esperando el anuncio de las próximas revelaciones.

Coro:
¡Satisfaga nuestra curiosidad, por favor!
¡Satisfaga el interés común!

Montecristo:
Qué interesados están...
qué curiosos son...
Su curiosidad de verdad es insaciable.
Aman ver los problemas de otros y sus cenizas.
¡Aquí está su conocimiento, aquí está su comida!

¡Buitres! 
¡Siempre tienen las garras listas!
¡Buitres!
¡Siempre con sed de sangre!
¡De nada!
Señores y señoras, mesdames et messiers,
¡Ya les traje una dosis para cada quién!

¿Quieren una lista de los que ustedes han humillado e insultado?
¿Decirles cuánta suciedad hay en sus millones?

¿Quién será el siguiente?...
¡¿Quién será el siguiente?!
¡¿Quién será el siguiente?!
¿Quién?...
Será el siguiente...
¡¿Quién será el siguiente?!
¿Quién?
¿Quién?...


Adiós

Mercedes:
Edmundo

Montecristo:
Mercedes...

Mercedes:
 Vine a despedirme... Edmundo.

Montecristo:
Te vas.

Mercedes:
Sí, a Marsella. Iré con Alberto y Valentina.

Montecristo:
Este es el destino...

Pasaron tantos años pero aún recuerdo,
como si fuera algo reciente, 
tanto el día como la hora de nuestra separación.
Desde entonces, año tras año,
día tras día, he tratado de ir hacia ti por un camino terrible.
Mis pérdidas... Son incontables.
Pero ahora el camino ha terminado
mi sueño se ha vuelto realidad.
Aquí estamos...
¿Ahora qué?

Ya solamente nos queda decirnos el uno al otro...
'¡Adiós!"
"¡Adiós para siempre!"
¡Ya no podemos volver a como era antes!

Mercedes:
Tantos largos años
y amargas lágrimas
pero el recuerdo de tí
siempre estará vivo y es indestructible.
Ni las mentiras ni las calumnias
pudieron matarlo dentro de mí
pues siempre te he amado.

Mercedes/Edmundo
¡Adiós/ ¡Tantos largos años!
¡Adiós para siempre!/ Tantas amargas lágrimas...
¡Ni las primaveras perdidas ni la juventud volverán!/ Recuerdo cada momento de nuestra separación...
¡Pero sabes/ como amo...
cuánto te amo!/ Esos ojos...
¡Te amo... Te amo... Mi amor!/ esas suaves manos...

Mercedes y Montecristo:
¡Adiós!
Adiós para siempre.
Y no lo olvides, recuerda, ten presente
que en el sueño y en la realidad
yo siempre a ti iré
¡Yo siempre a ti iré, mi amor!

En el sueño y en la realidad...
Yo siempre ti iré...
Yo siempre a iré ...
A ti...


En el carnaval

Coro:
En el carnaval
En el carnaval,
los días de nuestras vidas pasan ¡volando, volando!
La fantasía de la felicidad nos pertenece.
¡No nos asusta el dolor de la pérdida!

¡En el carnaval!
El carnaval tiene sus propias leyes
su propia moral.
Vuela por la felicidad para que no conozcas la tristeza.
Extiende tus alas 
¡y mira a lo lejos!

Bertuccio:
Un baile lujoso, un baile insidioso.
Tiene disfraces, máscaras, carnaval.

Beauchamp:
No se ven las caras pero los ojos brillan.
¡No te reconocerán bajo la máscara!

Villefort:
Un baile lujoso, un baile insidioso
Hay emoción, intriga, escándalo...

Fernando:
Aquí con el destino juzgamos audazmente.

Villefort y Fernando:
Estos tiempos nos han hecho ser así.

Coro:
¡En el carnaval!
En el carnaval, los días de nuestras vidas pasan ¡volando, volando!
La fantasía de la felicidad nos pertenece.
¡No nos asusta el dolor de la pérdida!

En el carnaval!
El carnaval tiene sus propias leyes
su propia moral.
Vuela por la felicidad para que no conozcas la tristeza.
Extiende tus alas 
¡y mira a lo lejos!


¡En el carnaval!
¡En el carnaval!

Coro:
Vuela por la felicidad para que no conozcas la tristeza.
Extiende tus alas 
¡y mira a lo lejos!

Mercedes y Edmundo:
En el sueño y en la realidad,
yo siempre a tu iré.
Yo siempre a ti iré, mi amor.

Coro:
¡Vuela por la felicidad!
¡Extiende tus alas!
¡Vuela por la felicidad!
¡Extiende tus alas 
y mira a lo lejos!


Final

Bertuccio:
Sin embargo, en tu alma, los recuerdos pasados no se irán.

Fernando y Haydeé:
Todo lo que fue hace mucho tiempo...
Vuelve lo preocupante y molesto.

Villefort y Erminia:
Deciden quedarse como si no hubiera un pasado con amargas lágrimas y con largos años de espera.

Alberto, Valentina, Montecristo y Mercedes:
¡Pero eso a nuestro corazón no le debe importar!
¡Se puede volver a amar y creer!

Todos:
Sin embargo, en tu alma, los recuerdos pasados no se irán.
Todo lo que fue hace mucho tiempo...
Vuelve lo preocupante y molesto.
Deciden quedarse como si no hubiera un pasado con amargas lágrimas y largos años de espera.
¡Pero eso a nuestro corazón no le debe importar!
¡Se puede volver a amar y creer!
¡A amar!

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